lunes, 5 de septiembre de 2011

Luto Nacional



Hoy, lunes 5 de septiembre, Chile está de duelo nacional por el accidente aéreo del pasado viernes en el archipiélago Juan Fernández, accidente que resultó con la muerte de veintiuna personas. Si bien existe cierta conmoción nacional por el hecho, creo que se omite otro luto, el lamentable fallecimiento de la televisión como medio de buena calidad informativa.

Más allá de todo lo que fue y es el accidente, más allá de las sensibilidades que pueda ocasionar el tema, existe un problema, y tiene que ver con el cómo y cuánto se utiliza una noticia para conseguir audiencia.

Podemos conmovernos por el fallecimiento de las veintiuna personas, pero ¿es necesario hacer una suerte de cadena nacional por la noticia? Ya que hablar del lucro está en la contingencia, con ese accidente se puede pensar que se lucra, ¿la paga?; mayor sintonización, o sea, rating. Remóntate al accidente con los 33 mineros, ¿cuál fue el papel de los medios de información? El mismo: vender con el morbo de algo que puede sensibilizar a las personas, que puede amasar a las masas, ¿el resto de la contingencia nacional? Disminuida, casi omitida.

Mucha gente no se da cuenta, pero compra tan bien la sensiblería que venden los medios informativos, que terminan viendo con una normalidad estar pegado 48 horas con el mismo hecho noticioso sin pausas. Y no es una cosa que sea bueno o malo comprar eso, sino que me sorprende la gran dependencia que tiene (mucha) gente hacia la tele y los diarios, y en particular, a los que ahí salen. Unos viven conectados al ciberespacio, otros a la realidad televisiva, otros al día a día; ¿pero en exceso?.

Por más trágica que sea una noticia, todo merece su mesura; no todo debe tener una sobre-exposición noticiosa. Los medios informativos (la clásica tele, y gran parte de los diarios y periódicos) se sepultaron solos, pero mientras la gente los sigue comprando continuarán viviendo, en un estado zombie.


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