domingo, 28 de agosto de 2011

Paso a la Historia


Hoy Sebastián Piñera está escribiendo su historia como presidente. Hasta el momento ha habido dos grandes hechos que lo destacarán sobre otros en las memorias de Chile: ser el líder del gobierno que rescató con eficiencia a 33 mineros vivos desde la mina San José y ser el presidente del 26%, la aprobación más baja de un mandatario desde el regreso a la democracia.

Sin embargo, existen dos grandes elementos que podrían cambiar todo lo que quede de su paso por la moneda:


Educación: Si Sebastían Piñera no hace nada, el resultado es sencillo, será un presidente de aporte mínimo. Nada muy diferente a otros presidentes de la concertación. Pero si hace los cambios necesarios, se junta con los estudiantes, crea las instancias de participación necesarias y en definitiva adopta las consignas ciudadanas como bandera de lucha personal se convertirá en el presidente que cambió la educación en Chile. Un titulo que conservará por siempre en los anales de la historia de nuestro país.

Impuestos: Hay un impuesto en particular que los expertos dicen es necesario eliminar para empezar a caminar en el ansiado camino a la igualdad. Ese es el impuesto a los combustibles.

El impuesto a la bencina es un impuesto que se instauró para recolectar fondos de reconstrucción de carreteras y caminos después del terremoto del 85'. Hoy ese impuesto está obsoleto y la verdad se ha convertido en un castigo más que en un aporte. ¿Por qué? Muy fácil. Si la bencina está cara, no sólo sale caro andar en auto, también sale caro el transporte publico, el pan y todos los alimentos suben porque su traslado se hace más caro, los servicios en general suben por sus costos de operación, etcétera. Todo sube porque en algún punto de su producción todo usa bencina y eso a la larga perjudica y castiga con especial violencia a la clase media que es la gran fuerza consumidora de este país.

Como dije, el actual presidente tiene todas las herramientas para hacer de su período una etapa brillante, pero hasta ahora se ha convertido en una etapa de un nivel paupérrimo. Que no se conecta con las demandas de la gente y no representa al electorado que le dio su confianza. Yo no voté por él, pero por el bien de Chile, espero que recapacite y convierta este país, tal y como lo prometió, en un país lleno de oportunidades para la clase media y sin desigualdades.

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