jueves, 15 de septiembre de 2011

El partido de Chile


La política chilena guarda cierta similitud con los deportes, con esos que componen ligas o torneos y se juegan varios partidos todos contra todos, como el fútbol; el deporte más consumido en el mundo. La analogía puede ser con la liga española, en donde dos equipos se llevan toda la atención (el Real y el Barça); acá, esos dos equipos se llaman Concerta’ y Coalición, y la liga, Binominal.


Los que componen la liga Binominal chilena son todos los equipos políticos, o en formalismo, los partidos políticos, y la cancha principal: el congreso nacional. Si entendemos amigablemente la política de esa manera, simplemente como disputas entre un equipo y el otro, es que entendemos a grandes rasgos el cómo funciona la política en chile, una política que es apartidista.

Los problemas de la política en Chile no son muchos, tampoco son pocos, pero los podemos resumir en tres: la poca representación que tiene la ciudadanía con la gente que vota (La representación de los no-representados); el sistema binominal (El voto es irrelevante); y, los grupos idealistamente contrincantes que son los partidos políticos.

Estos tres problemas no son independientes, sino que están fuertemente ligados; los equipos se enfrentan en elecciones y, como la liga Binominal tiene de regla base cierta lógica del empate, todos los partidos se juegan en la honorable cancha del Congreso Nacional. Y la hinchada es como de fútbol chileno; poco representada por las diversas camisetas, lo que se nota en poca gente en el estadio, o sea, poca gente participando de la política.

Entonces, con el sistema binominal lo único que se logra es tener una política de rivalidades, que si bien es válida la rivalidad (e incluso lógica, a veces), sólo entorpece la idea de legislar al poner trabas de un bando a otro. Con un sistema uninominal se evitaría buena parte de ese problema, pero con los partidos políticos  que reinan hoy seguiría la misma tranca, y es ahí donde debiese existir una renovación.

Con esto último aflora la idea de tener nuevos partidos políticos, agrupaciones con pensamientos nuevos y representativos de la nueva sociedad chilena, que puedan hacer de Chile un país con discusiones basadas en ideas del siglo XXI y no del siglo XX que representan incluso al siglo XIX. Si queremos cambios significativos seamos participes y busquemos nuevos equipos, entremos al juego y digamos victoriosos ¡ostia tío, que tenemos la liga!

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