Pareciera que en el gobierno más de una le quedaron debiendo a la UDI tras brindarles su apoyo irrestricto en las elecciones pasadas. Tanto así es que no están dispuestos siquiera a hacerlos enojar y les dan en el gusto llamando la atención del hijo rebelde, Carlos Larraín, por ponerse a hacer pactos de guerra para sacar del mapa un sistema electoral que poco tiene de transparente.Más allá de las críticas que se le puedan hacer a la propuesta entregada por la DC y RN, creo que no hay otro camino que cambiar el sistema binominal. Un sistema que, como ya comenté en una entrada anterior, está lleno de vicios y truculencias varias que aperan a los mismos de siempre en cargos prácticamente vitalicios.
No es para nada curioso que sea la UDI la que se sienta ofendida por que, según ellos, los traicionaron. Desde que este sistema se impuso en Chile (en la dictadura) que los grandes beneficiados han sido ellos. Por lo mismo, hoy, no tienen ni una intención de que eso cambie.
Es detestable ver como, sin ni una pizca de vergüenza, se trata de mantener un sistema que roza la "antidemocracia" por un partido político que representa a una minoría que sigue teniendo mucho poder en este país.
Chile no es de derecha. Chile se identifica muchísimo más con los principios de la izquierda menos extrema. Hemos desarrollado la facultad de tomar algunas buenas prácticas de los aliancistas. Pero siempre alejándonos de la moral conservadora renacentista que pareciera mantener aún la Unión Demócrata Independiente.
Personalmente creo que los conservadores se han vuelto un lastre que nos detienen y no dejan que nos convirtamos en una sociedad más justa y moralmente independientes. Y particularmente, y para no desviarme tanto del tema, creo que la UDI es un partido "careraja", que dice que un sistema no le sirve a Chile, cuando en verdad no le sirve a ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario