miércoles, 25 de enero de 2012

¿Por quién vas?

Ahora que todos pueden votar es tiempo de empezar a informarse acerca de quiénes son los candidatos y cuáles son sus propuestas a las municipales del 2012. Se viene un año en que seguramente el padrón se verá más participativo que nunca y los candidatos van a hacer lo que sea por esos nuevos votos.

El problema con buscar la información de los candidatos es que son pocos los que realmente ponen sus propuestas y sus objetivos como alcaldes. Revisando en internet los sitios de algunos candidatos de mi comuna, me llevé la desagradable sorpresa. Todos ponen su biografía, algunos logros de administraciones que no les corresponden y un video entretenido con canciones pegajosas pero sin ningún mensaje claro que le diga a los votantes por qué elegirlo a él o ella.

Es desmotivante. Después de un año en el que se demostró que los jóvenes están más metidos que nunca en los temas sociales, los que a esta altura dicen llamarse políticos siguen usando técnicas que funcionaban cuando la ciudadanía era más bien ignorante y tenia que votar por obligación.

Si tuviera que elegir hoy me abstendría de votar. No porque no me guste participar. Sino porque estamos viviendo un cambio en las reglas del juego y al parecer los que hacen la política siguen pensando en el pasado.

Espero en los meses que vienen las cosas se pongan más interesantes porque hasta ahora la cosa no calienta a nadie. Los candidatos deben ponerse las pilas entregando información concreta de lo que piensan; deben ser transparentes y definir con claridad quien los apoya para saber a quien le podrían quedar debiendo un favor y, sobre todo, dejar de lado esas prácticas patéticas que buscan sumar el voto del ciudadano que no entiende. Porque ese ciudadano no va a votar este año. 




lunes, 23 de enero de 2012

El pacto de la discordia

Pareciera que en el gobierno más de una le quedaron debiendo a la UDI tras brindarles su apoyo irrestricto en las elecciones pasadas. Tanto así es que no están dispuestos siquiera a hacerlos enojar y les dan en el gusto llamando la atención del hijo rebelde, Carlos Larraín, por ponerse a hacer pactos de guerra para sacar del mapa un sistema electoral que poco tiene de transparente.


Más allá de las críticas que se le puedan hacer a la propuesta entregada por la DC y RN, creo que no hay otro camino que cambiar el sistema binominal. Un sistema que, como ya comenté en una entrada anterior, está lleno de vicios y truculencias varias que aperan a los mismos de siempre en cargos prácticamente vitalicios.

No es para nada curioso que sea la UDI la que se sienta ofendida por que, según ellos, los traicionaron. Desde que este sistema se impuso en Chile (en la dictadura) que los grandes beneficiados han sido ellos. Por lo mismo, hoy, no tienen ni una intención de que eso cambie.

Es detestable ver como, sin ni una pizca de vergüenza, se trata de mantener un sistema que roza la "antidemocracia" por un partido político que representa a una minoría que sigue teniendo mucho poder en este país.

Chile no es de derecha. Chile se identifica muchísimo más con los principios de la izquierda menos extrema. Hemos desarrollado la facultad de tomar algunas buenas prácticas de los aliancistas. Pero siempre alejándonos de la moral conservadora renacentista que pareciera mantener aún la Unión Demócrata Independiente.

Personalmente creo que los conservadores se han vuelto un lastre que nos detienen y no dejan que nos convirtamos en una sociedad más justa y moralmente independientes. Y particularmente, y para no desviarme tanto del tema, creo que la UDI es un partido "careraja", que dice que un sistema no le sirve a Chile, cuando en verdad no le sirve a ellos.

viernes, 13 de enero de 2012

Tasa Máxima Convencional

El negocio de los bancos es, en lenguaje sencillo, “vender plata”. Los bancos (o casas comerciales) te pasan la plata y te cobran un valor adicional por ella. Ese valor adicional se llama Interés. El interés es el verdadero “interés” de quien te vende plata.

 En Chile, para regular cuanto interés puede un banco o una casa comercial cobrar, existe la llamada Tasa Máxima Convencional (TMC). Esta ley indica a todos los prestamistas cual es el valor máximo que puede llegar a tener el interés, y en Chile el TMC equivale a un 50%. Eso hasta hoy.


 El presidente Piñera envió una ley que rebaja la TMC de un 50% a un 45%. Eso quiere decir que si pides un préstamo de $1.000.000, en vez de cobrarte $500.000 como máximo los bancos sólo podrán cobrarte $450.000.

 Hace rato la gente viene pidiendo que la TMC se baje y es lo que está haciendo hoy el gobierno. Pero, bajar la tasa en sólo 5 puntos porcentuales es, en el fondo, reírse de las aspiraciones de la gente.

 Es verdad, vivimos en un mundo de libre mercado, hay que aceptarlo, pero el rol del gobierno es proteger al ciudadano y no dejarlo expuesto a abusos comerciales. Que en chile se pueda cobrar la mitad de lo que te prestaron es dejar a la deriva a las personas que por a, b o c motivos necesiten de ese dinero.

 La vida no está barata. Está caro el pan, la bencina y la micro, y seguir permitiendo que los que tienen plata sigan amparándose en las leyes para succionarle legalmente la plata a los que menos tienen es una inmoralidad.

 Sebastián Piñera fue un ganador en todo lo que se propuso, llego lejos a costa de mucho esfuerzo y, digámoslo, también a costa de muchas personas. Pero hoy no es el caso. Esta era una de las oportunidades que le dio su cargo para levantar cabeza en las encuestas y devolverle la mano a las personas que lo eligieron. Lamentablemente, creo que esta batalla no la va a ganar, y este gobierno, a duras penas, va a terminar siendo más, o quizás menos, de lo mismo.

jueves, 12 de enero de 2012

Tiempo de gitanos

cine, cultura, diversidad, gitanos, goran bregovic, identidad, kusturicaEl cine de Kusturica es mágico, he visto la película “Tiempo de gitanos” y me he maravillado, tanto con la historia como con su forma de construirla: las secuencias, la música, las actuaciones. Es una película que en cada momento proyecta identidad y te envuelve en ella: el canto, el baile, las calles, el amor,  los perros, el juego, la fiesta, el dolor del pueblo gitano, lo más genial de todo es que habla de esta identidad mezclándola con divertidas y extrañas situaciones: telekinesia, un pavo de mascota, la festividad de San Jorge, y es en esa cuota de realismo mágico, en la capacidad de reírse de la realidad, donde plasma su mayor grado de identidad, tal como gitanos que bailan y cantan al son de sus tragedias.

Una mención especial merece la banda sonora, a cargo de Goran Bregovic, también mágica.

A grandes rasgos, la historia gira en torno a un joven llamado Perhan, que vive en un ghetto gitano con su abuela, tío y Danira, su hermana que tiene problemas en la movilidad de una de sus piernas, los ingresos de la familia son escasos tomando en cuenta que provienen de algunos trabajos de sanación que realiza la abuela y de la venta de piedra caliza. En una de esas ventas, Perhan conoce a Azra y se enamora, pero nunca es aceptado como marido por la madre de la chica ya que no tiene nada que ofrecerle. Un día, la abuela realiza un trabajo de sanación al hijo de un mafioso gitano y éste para agradecerle, lleva en uno de sus “viajes de negocios” a la hermana de Perhan a un hospital y promete pagar todos los gastos para su recuperación, en este viaje Perhan deja atrás su vida y al no poder quedarse en el hospital acompañando a Danira, es forzado a empezar una vida criminal en Italia. Recién aquí, en el principio de esta nueva vida de Perhan, la película te lleva por una serie de emociones: la alegría, el desconcierto, la empatía, la nostalgia, la tristeza. El resto, hay que verlo. 

   

Tuve la oportunidad de ver esta película en un ciclo de cine que organiza uno de mis profesores y al que se invita a personas relacionadas con el medio audiovisual a que conversen sobre lo que se ha visto, el invitado fue Ivan Tziboulka, un cineasta y documentalista bulgaro, quien en un momento cedió la palabra a los espectadores para que dijeran que les había parecido y un chico dijo que le había gustado el contraste que podía percibir entre nuestra sociedad y la cultura gitana, como ciertas cosas que para nosotros son extrañas, para ellos son comunes, algo así y debo decir, con todo el respeto que merece su opinión, lo primero que pensé al escucharlo fue que a mí me ocurrió todo lo contrario, lo que me remeció de aquella pieza, fue el sentir que con la gran distancia que hay entre Chile y Yugoslavia, las alegrías y las miserias de los hombres son las mismas: el amor incondicional de una abuela hacía sus nietos, el amor y la pérdida de la inocencia, el ímpetu de la juventud, la complicidad con las mascotas, el tipo inconsciente de su realidad que roba a la familia para sostener sus vicios, los errores, la inseguridad, la crueldad, el dinero, el poder.  

Y es que quizás, la marginalidad no es sólo un baremo para medir nuestra situación social, sino una condición inherente a nosotros mismos. Y quizás también, todos en nuestro corazón tenemos algo de gitanos, nómades y errantes.

miércoles, 11 de enero de 2012

La Desigualdad del Crecimiento


Para el discurso del 21 de mayo, el presidente Sebastián Piñera anunciaba con orgullo el 7% de crecimiento económico de Chile este último año. Cada día nos acercamos al tan ansiado desarrollo y nos emociona más saber que hoy el ingreso per cápita es de unos $5.676.000, algo parecido al de Hungría. Se lo que piensan, ¿dónde están esos 5 millones por cabeza del que nos sentimos tan orgullosos?.

La verdad es que, según datos del reportaje "En que país vivimos los chilenos?" de Ciper, sólo el 20% de la población vive en un país desarrollado. Es más, el 10% más rico alcanza un sueldo promedio de $28.380.000 por cabeza. Con eso, somos el primer país en el ranking de la OCDE de desigualdad de ingresos.

Hoy el tema que se discute es el sueldo mínimo, el gobierno propone $185.000 y la CUT pide como piso $190.000, algo que en comparación a los promedios deja mucho que desear. Las familias que hoy en día logran sobrevivir con esa burla de sueldo son las más vulnerables ante las injusticias sociales. Deben recurrir a créditos bancarios, tarjetas comerciales y endeudamientos para todo, entregando esos intereses a la gente que en Chile gana más de 20 millones de pesos al mes. Esto queda más que claro cuando sabemos que el último quintil de la población se gasta un 75% más de lo que gana. O sea, un endeudamiento eterno.

Nos sentimos tan inflados siempre por los indicadores de crecimiento que se nos olvida que en realidad este país esta muy lejos de alcanzar el desarrollo. Jamás llegaremos a tan preciada meta sin primero hacer justicia y, con políticas públicas, hacer que gente que gana una cantidad ridículamente alta de plata para el nivel de país que se supone que somos gane un poco menos y gente que, por el contrario, gana una cantidad ridículamente baja de plata gane un poco más.

El mercado es excelente generando riqueza, pero no se puede regular a sí mismo y la política no ha sabido, en ninguna de sus miradas, hacer que toda esa plata llegue de manera equitativa porque en Chile la política y el mercado son lo mismo. Los mismo actores en un juego en que deben haber contrapartes.

Piense usted ahora, ¿Estamos realmente tan cerca del desarrollo como nos dicen?.

martes, 10 de enero de 2012

Chile ¿país laico?


Cuando se habla del laicismo, pocos saben realmente el qué significa. Unos lo asocian a no creer en ninguna religión, otros a una ideología cercana al ateísmo, agnosticismo, y quizá cuánta cosa más. En concreto, el ser laico va más allá de no creer en algo; busca el respeto de ideas, de consciencia, tolerancia. Y Chile es un Estado laico, pero ¿hasta qué punto nuestro país se puede enmarcar en las ideas del laicismo?

Desde hace ciento setenta y ocho años que Chile lleva una lucha por la separación Iglesia-Estado: la constitución de 1833 (artículo 5º) profesa la libertad de culto; entre 1883 y 1884 se proclaman las Leyes laicas; el artículo 10, 2º de la constitución de 1925 oficializa la separación; y la constitución de 1980 en su artículo 19, 6º ratifica tal separación; y así, el país se enmarca en el seudónimo de Estado Laico.
Es decir, desde 1833 hasta el día de hoy que Chile busca la completa separación de la iglesia, pero todo ese recorrido por una sociedad laica se ve desmoronado cuando el Presidente Piñera, en cadena nacional por la educación, señala: “(...) que favorezca el desarrollo de los talentos que Dios les dio y les permita una vida más plena y feliz”… talentos que DIOS les dio. ¿Y si yo no creo en Dios, entonces no tengo talentos? Es una abstracción extremista, pero que entre Dios, su Dios, en el asunto, no me parece de un Estado laico.
Lo que menos me calza en nuestro Estado laico, es esa tendencia que miembros de distintas iglesias y religiones se ofrezcan como intermediario en asuntos entre un gobierno y la ciudadanía (ejemplo de ello es el problema con los Mapuches, y frente a la educación se pronunciaron desde una iglesia para intermediar). Y lo peor de esto, es que gran parte de la ciudadanía lo acepta, como si fuera esencial la participación religiosa en los temas sociales; a mi modo de ver, a mi modo de comprender una sociedad laica, eso es ser un Estado religioso.
Si estamos en un Estado laico, la educación debiese partir por enseñar ese principio. Así como te pueden enseñar los diez mandamientos y todas esas reglas religiosas, no estaría nada de mal que en la formación básica a un niño se le entregue la herramienta del respeto a la elección. Con eso se evitaría tanto comentario de ‘no entiendo cómo no te puede gustar tal música’,’ eres un idiota (acá va otra palabra, imagínese cual) porque no te gusta tal cosa, no crees en esto y lo otro’ y así un largo etcétera de frases que reflejan intolerancia.
A las finales, pareciera que se adjudica el término laico cuando les conviene, cuando desean entrar en el discurso de ciertas clases, pero no cuando más se necesita: al momento de gobernar. Creo que poco se conoce sobre el ser laico, y si vamos a un colegio municipal de comunas con escasos recursos, estoy seguro que nada saben sobre eso.
Falta de información, manipulación de la información, moldeamiento de la sociedad, etcétera, es lo que puede conllevar la omisión de un Estado laico, que más allá de la religión, es sobre una libre elección y tolerancia frente a ellas. Un Estado laico (en plenitud) genera una sociedad mejor desarrollada en un ámbito de ideas. Pero al parecer va encajando de apoco en una utopía más.

lunes, 9 de enero de 2012

El voto es irrelevante

Se vienen las elecciones municipales muy cerca y hay algo que creo merece ser tratado hasta el hartazgo. Hasta que por fin se haga algo. Eso es el Sistema Binomial. ¿Sabes lo que es?.

 El SB es un sistema electoral que está especialmente creado para desarrollar en un país una politica bi-partidista. Esto quiere decir que dos grandes listas llegarán (casi siempre), con alguno de sus candidatos al menos, al poder. Es complejo, pero les doy un ejemplo para que lo entiendan mejor.


 Tenemos dos listas grandes: La Concertación y la Alianza. Por la Concertación van los candidatos Juan y José. Mientras que por la Alianza van los candidatos Humberto y Roberto. Si Juan tiene una alta cantidad de votos (40%) y junto a los votos de José(20%) doblan la cantidad de votos que lograron los candidatos de la Alianza (Humberto: 25% y Roberto: 4%), ambos representantes de la Concertación obtienen escaños parlamentarios. Es injusto si pensamos que, en la práctica, Humberto sacó un 5% más de votos que José. 

Otro caso: Juan sacó un 25% de los votos, es el favorito. Y de cerca lo sigue su compañero de lista, José, con un 20%. Pero entre ambos ahora no logran doblar la cantidad de votos de la Alianza (Humberto: 15% y Roberto 10%). En este caso, los candidatos ganadores son Juan, por ser el favorito de la concertación, y Humberto, por ser el favorito de la Alianza. No se toma en cuenta que ahora fue José quién sacó más votos que Humberto. En este caso, tal como en el anterior, las mayorías no se respetan, y por lo tanto, el voto de cientos de personas se vuelve completamente irrelevante.

 Hay un tercer caso, el más justo (o más bien, el único justo). Ese es cuando las dos primeras mayorías son, casualmente, de dos partidos distintos. En este caso los votos si se respetan, porque efectivamente, ganaron los más votados. Lamentablemente, este caso es de los que menos se da. Seguramente, hoy usted esta siendo representado por una persona que no sacó suficientes votos como para estar ocupando un puesto en el parlamento.

 Los que defienden este sistema, por lo general la derecha (lo siento, esta es una realidad, sino me cree pregunte quien lo impuso en Chile), argumentan que sin él, se vería afectada la homogeneidad del parlamento, así como la gobernabilidad y es status quo. Pero demosle una vuelta, ¿es Chile realmente un país tan homogéneo?¿Es realmente necesario mantener un status quo cuando se nota que este país es mayoritariamente de pensamiento más tirado a la izquierda que a la derecha?. Yo creo que no, creo que este sistema está hecho para asegurarle un puesto a gente que no se lo merece y gente que no representa a la ciudadanía. Esto hace que todos nos desencantemos de la política, porque los que la hacen, la manipulan para apernarse en el poder casi sin opción de sacarlos de ahí.

 Si queremos una mejor política chilena, y por ende un mejor Chile, debemos cambiar el sistema electoral. Es el primer paso para empezar a ejercer una real democracia.