La semana pasada cuando salieron los resultados de la encuesta de Adimark no me sorprendió nada el poco apoyo que hasta ahora tiene el gobierno y el presidente. Mucho menos la desaprobación.
En todo este tiempo lo poco que rescato es que la derecha tiene muchísimas ganas de hacer muchísimas cosas. Son como el típico empleado nuevo, que cuando llega a la pega lo hace todo rapidito, porque sabe que se la está jugando por quedarse mucho tiempo más. Lo mismo pasa con este gobierno, quiere quedarse en el poder y necesitan demostrar que ya la sombra de Pinochet quedó en el pasado y que son el fiel ejemplo de la eficiencia y la eficacia.
El problema es que al tener como principio base que el mercado soluciona todos los problemas de la sociedad y una malísima interpretación del feedback ciudadano, se las arreglan a toda costa para crear y crear riqueza, incluso "acomodando" la ley para lograrlo.
Les puedo dar dos ejemplos de eso:
1. Hidroaysén: Las ERNC son requeterecontra muy necesarias, pero no son suficientes. Debemos ser realistas y responsables con eso. Las hidroeléctricas son una buena opción para Chile, porque efectivamente son la fuente de energía más limpia que hay (excluyendo a las ERNC, obvio). Pero la piedrita en el zapato de Hidroaysen es que si se hubiese presentado como UN gran proyecto, y no dos por separado (represas y torres), la normas medio ambientales vigentes hubieses mandado una idea de millones de dolares de vuelta por donde vino por no cumplir con los requisitos mínimos para pasar de manera legal.
2. Expansión del plano regulador: Es muy cierto que en Santiago hay mucha gente que necesita casa. Lo que no es cierto es que en Santiago no quede espacio para construir esas casas. Sin embargo, y teniendo preestablecido que las grandes constructoras ya habían comprado los terrenos de la periferia de varias comunas a precio de huevo y que no podían perder la inversión, el gobierno prefirió obviar estos molestos espacios extra y ampliar la ciudad hacia los lados.
Ambos casos son una verguenza, porque subestiman infinitamente la inteligencia de la ciudadania y es verdaderamente impresentable que nos trate como niños que no saben lo que es bueno para sí mismos.
De verdad a veces pareciera que la idea de la derecha era llegar al poder para asegurarle garantías a la clase más poderosa de este país, agrandar aún más las asimetrías de información y de oportunidades, crear leyes en las que por cada derecho ganado se pierden dos y pagar favores que por años tuvieron al debe. En todos esos puntos si que se llevan todos los premios a la eficiencia.

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