viernes, 16 de diciembre de 2011

Gritos nacionales: la previa de Silverstein en Chile


Cuando se dio a conocer que Silverstein regresaría a escenarios chilenos, se contemplaba un festival con muchas bandas del sello Xtrike, pero por motivos que respecta a ese sello –y también productora– se cambian las reglas, se bajan de Silverstein en Chile, y de siete  bandas para un fest, terminan siendo cuatro bandas de teloneros –dos activas, y dos revividas con las esferas del dragón para esta ocasión–, cuatro bandas para hacer la previa de Silverstein en Chile, su segunda vez por acá.


Admira mi Desastre empezó la previa; banda que motiva los gritos nacionales en la actualidad. Llegué a la mitad de la presentación, así que mayores comentarios no hay, pero lo poco que alcancé a ver y escuchar, es rememorar el par de veces que los he visto: se nota la constancia, y se aprecia la falta de temas nuevos que se vienen en cualquier momento. Si usted fue y no los cachaba, bienvenido está el amigo google para que le diga dónde conseguir la música de AMD.



Se baja Admira, y la previa trajo a la vida a los extintos A New Addiction: son de la camada de bandas que participaban en los screamotive fest y tocatas similares, así que algunos no tenían idea que existieron alguna vez. Pese a estar muertos en la escena y todo eso, en el escenario demostraron todo el tiempo que tocaron juntos, y también el por qué ANA no era nombre de mina sino que abreviación de una banda. Si volvieran a las pistas, y sacaran material nuevo, fácilmente vuelven a la cima; la sincronía la tienen, y la calidad se puede ir mejorando cada día. Veinte minutos de show para el reencuentro, y, quizás, el último recuerdo de ANA en vivo.



Los encargados de seguir motivando la previa sin chelas fueron Rosewell, banda que, para mí, perfectamente podría haber sido EL gran telonero del día. Cinco canciones y se ganaron más gritos de pedir otra, que de pedir a Silverstein. Sobre el escenario muestran la solides de los buenos años que llevan tocando; la batería y bajo llevan el tempo para los mosh y las cabeceadas, y sumado a las guitarras y gritos, lo que resulta, es la explosión de energía tanto en escenario como en el público. En cualquier momento se viene el disco nuevo, y con ello, la consolidación nacional y la irrupción internacional.  
                                    

                                                                                                                                          
Cualquier banda que se sube al escenario con un atraso se lleva mil puntos en contra  -excepto que sean lo dueños del show principal y/o rockstar que llenan estadios y toda esa parafernalia como Guns’n’Roses–; eso les pasó a los muertos vivos de Revenge of the Living Dead. Aunque hagan cabecear y prendan hartos mosh, no jugaron bien con el público, y cuando ellos mismos pidieron tocar otro tema, la respuesta general fue un No, seguido por el llamado de la selva a Silverstein. El atraso les jugó en contra, y quizá el revivir también; de la manera que sea, poco pudieron hacer para finalizar la previa, y las pifias en unos parlantes les jugaron más en contra.

Cuatro bandas como teloneros quizá fue una exageración; con Xtrike era un festival, por lo que, por lo menos en teoría, le quita peso de ser teloneros. No hay duda que se le debe dar espacio a las bandas nacionales, pero se podrían concentrar en las bandas que están activas, y no así en revivir bandas que si bien fueron aclamadas en su momento, sus shows de reunión podrían ser en instancias que ellos sean los principales, no simples teloneros.

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