La tónica para variar del discurso fue el auto-bombo, harta referencia a los grandes hitos que ha logrado el gobierno con fuerza, tenacidad y garra.
Lo más criticable, como siempre, es la letra chica y las omisiones, que hacen que todo suene maravilloso y super positivo. Todo en Chile está la raja y eso es gracias a este gobierno.
Los números entregados sobre crecimiento son FALSOS, y lo destaco porque realmente son falsos, "maquillados". China hoy es el estándar y la base de crecimiento, si china crece al 2% el mundo crece como mínimo al 2%, y resulta que China creció al 4%, entonces en realidad Chile creció al 3,2%, No al 7,2%.
Es importantísimo aclarar que los empleos tampoco son los 478 mil que se anuncian. Muchos de esos empleos son esporádicos, cortitos, pitutos, etc., cosa que no se medía en periodos anteriores.
Otra mentira, Chile NO necesita duplicar la energía, no nos vamos a quedar sin luz si no aceptamos Hidroaysén. Pero este gobierno insiste en que creamos ese cuento y le da lo mismo lo que piense el 75% del país. Hidroaysen va no más, y el presidente ni se molestó en no repetir el eslogan de la compañía en el discurso presidencial. Viles intereses mezclados con política facha que no distingue entre bien común y bien individual.
Del voto voluntario venimos escuchando desde que empezó la campaña y no creo que termine este gobierno con humo blanco sobre ese tema. Enfrascados en la discusión interesada sobre el voto de chilenos en el extranjero no va a terminar nunca, y aunque Piñera diga que está bien, toda su coalición piensa lo contrario.
Pasaron hartos temas criticables: las mediciones OCDE sobre pobreza, no podemos seguir midiéndonos con la región; a los homosexuales ni se les nombró, la seguridad ciudadana y el derecho a expresarse se confunden totalmente, las pobres medidas anunciadas en educación, etc. Amén de un primer año en que me he llevado grandes decepciones y varios dolores de cabeza. Pésimas medidas, pésimo pensamiento, pésima comunicación.
Una última cosa, tratar de violentistas a todos los protestantes es hacer una caricatura de ellos y de su causa. El descontento es imperante pero los grupos de flaites infiltrados son los menos.
Vivimos en algo que aparenta ser democracia, a veces se cumple, muchas veces es una ilusión. La verdad es que Piñera tuvo un gran equipo comunicacional para las elecciones y lamentablemente cada día es más difícil saber cuando la publicidad que nos venden es real y cuando no. Chile quiso este escenario, acéptelo ahora.

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