sábado, 17 de diciembre de 2011

Waiting four(dos) years: Silverstein en Chile


Un 13 de febrero del 2009, los canadienses Silverstein se subían por primera vez a escenarios chilenos; sin teloneros y con un público que, en su mayoría, era anti-pokemón. Dos años se demoraron en volver a Sudamérica; si la primera vez no hubo teloneros, el 14 de diciembre tuvo a cuatro bandas nacionales motivando la previa, y si en el 2009 estaba de moda putear a los pokemones, en el 2011 son sólo un recuerdo extinto. Lo único que importaba en el Club rock & guitarras, era Silverstein –y bueno, para otros la Sudamericana, pero eso es otra cosa–.


Ni idea a qué hora se subieron al escenario, pero cuando lo hicieron, se prendió todo; un hola qué tal por parte de Silverstein, y lo primero que suena, un amago de SOS, luego, your sword vs my dagger da inicio a lo que se viviría esa tarde-noche. Un sonido limpio y potente remecía todo el local, y las gargantas, acompañando en todo lo que cantaba Shane. Siguió sacrifice y los saltos, gritos raspados de garganta, mosh, gente volando desde un parlante, y todo eso, no pararía; the artist mantuvo la explosión de energía y el exceso de calor, y eso, eran sólo los primeros diez minutos.

 
La primeras palabras de agradecimiento terminan en un clásico, smashed into pieces, y así fue como todo el local se convirtió en un coro generalizado; vices se encargó de mantener la euforia, la compañía de gritos no paraba, y con broken stars se cambiaron los gritos por voces limpias –aunque, desde el público eran gritos igual–. La calma, bien entrecomillas, la trajo ides of march. Uno de los puntos fuertes fue red light pledge, tema que no tocaron en el 2009 y que muchos esperábamos; como se hacía costumbre, todo el público coreaba cada frase, y llovían los saltos los piqueros desde el escenario, que más de alguno terminó en el suelo y con una expresión en Shane de wtf.

Los clásicos se quedaron atrás, y era el turno del sonido más fresco de la banda: burning hearts, que deja de lado todos los gritos. Smile in your sleep trajo los gritos de vuelta, y Neil con el tapping en la guitarra comenzaba a lucirse. Una pausa, y llega una bandera de Canadá para la banda como muestra de cariño; call it karmapuso play en el escenario. Termina así el primer acto.



Todos se van, y vuelve Shane sólo con una guitarra acústica: lo primero, un cover a Saves the day, three miles down hacía cantar a un puñado de gente; the ballad of Wilhelm fink, cover de Green day, siguió la misma línea. Se escuchan gritos pidiendo the end, raplece you, pero la que sonó, fue giving up: una emulación de la batería con las palmas, segundas voces por parte de Bill y el público, y el clásico de clásicos de la banda cobraba vida; fue una interpretación notable que acompañó lo acústico con los gritos de la canción.

Toda la banda en escenario, y Shane seguía con su guitarra; replace youtiene una salida en falso, risas, y luego las palmas acompañan buena parte de la canción en acústico. El bombo empieza a marcar el tempo, y todos los instrumentos entran a acelerar la canción. Una suave melodía da inicio a my heroine, la canción que nunca falla a la hora de que todos canten; hasta ahí, un exceso de calor, adrenalina, motivación, alegría, y un sinfín de cosas que pasaba por cada uno de los no-sé-cuántos asistentes. Finaliza el segundo acto.

 
La banda llega al escenario a escribir el tercer y último acto. El gordito buena onda de Josh venía con una historia: le gusta la comida que hace Bill, y por eso, en vez de darle un hijo, cargarle el pase, o hacerle un queque, lo que hizo, fue una canción, see yah Bill. Una muestra de Short songs, canciones cortas, rápidas, y motivadoras. Otra short songs (que no sé cuál es) se presenta y mueve las cabezas. La noche quedaba hasta ahí, y, para irse bien motivados, estaba bleeds no more; gritos, saltos, circle pits, mosh, más mosh, y una locura generalizada. Era todo, el resto era esperar baquetas, uñetas, que tiraran los amplis, las guitarras, y uno que otro platillo.

Una hora y algo, menos de una hora y media; la banda en escenario vibra en un mismo tempo, no pecan de rockstar y se muestran agradecidos del público, siempre. Los que estuvimos el 2009 podemos hacer comparaciones y elegir entre los dos; por mi parte, me quedo con el 14 de diciembre. La explosión de energía estaba en cada canción, la respuesta de la gente estuvo en cada segundo, en cada palabra, en cada riff. Me quedo con éste concierto como uno de los mejores del año; y esperemos que no tengamos que esperar dos años para verlos de nuevo.

(para más videos, acá está el concierto completo: http://www.youtube.com/playlist?list=PL1F4FB098D0761FDC&feature=mh_lolz

viernes, 16 de diciembre de 2011

Gritos nacionales: la previa de Silverstein en Chile


Cuando se dio a conocer que Silverstein regresaría a escenarios chilenos, se contemplaba un festival con muchas bandas del sello Xtrike, pero por motivos que respecta a ese sello –y también productora– se cambian las reglas, se bajan de Silverstein en Chile, y de siete  bandas para un fest, terminan siendo cuatro bandas de teloneros –dos activas, y dos revividas con las esferas del dragón para esta ocasión–, cuatro bandas para hacer la previa de Silverstein en Chile, su segunda vez por acá.


Admira mi Desastre empezó la previa; banda que motiva los gritos nacionales en la actualidad. Llegué a la mitad de la presentación, así que mayores comentarios no hay, pero lo poco que alcancé a ver y escuchar, es rememorar el par de veces que los he visto: se nota la constancia, y se aprecia la falta de temas nuevos que se vienen en cualquier momento. Si usted fue y no los cachaba, bienvenido está el amigo google para que le diga dónde conseguir la música de AMD.



Se baja Admira, y la previa trajo a la vida a los extintos A New Addiction: son de la camada de bandas que participaban en los screamotive fest y tocatas similares, así que algunos no tenían idea que existieron alguna vez. Pese a estar muertos en la escena y todo eso, en el escenario demostraron todo el tiempo que tocaron juntos, y también el por qué ANA no era nombre de mina sino que abreviación de una banda. Si volvieran a las pistas, y sacaran material nuevo, fácilmente vuelven a la cima; la sincronía la tienen, y la calidad se puede ir mejorando cada día. Veinte minutos de show para el reencuentro, y, quizás, el último recuerdo de ANA en vivo.



Los encargados de seguir motivando la previa sin chelas fueron Rosewell, banda que, para mí, perfectamente podría haber sido EL gran telonero del día. Cinco canciones y se ganaron más gritos de pedir otra, que de pedir a Silverstein. Sobre el escenario muestran la solides de los buenos años que llevan tocando; la batería y bajo llevan el tempo para los mosh y las cabeceadas, y sumado a las guitarras y gritos, lo que resulta, es la explosión de energía tanto en escenario como en el público. En cualquier momento se viene el disco nuevo, y con ello, la consolidación nacional y la irrupción internacional.  
                                    

                                                                                                                                          
Cualquier banda que se sube al escenario con un atraso se lleva mil puntos en contra  -excepto que sean lo dueños del show principal y/o rockstar que llenan estadios y toda esa parafernalia como Guns’n’Roses–; eso les pasó a los muertos vivos de Revenge of the Living Dead. Aunque hagan cabecear y prendan hartos mosh, no jugaron bien con el público, y cuando ellos mismos pidieron tocar otro tema, la respuesta general fue un No, seguido por el llamado de la selva a Silverstein. El atraso les jugó en contra, y quizá el revivir también; de la manera que sea, poco pudieron hacer para finalizar la previa, y las pifias en unos parlantes les jugaron más en contra.

Cuatro bandas como teloneros quizá fue una exageración; con Xtrike era un festival, por lo que, por lo menos en teoría, le quita peso de ser teloneros. No hay duda que se le debe dar espacio a las bandas nacionales, pero se podrían concentrar en las bandas que están activas, y no así en revivir bandas que si bien fueron aclamadas en su momento, sus shows de reunión podrían ser en instancias que ellos sean los principales, no simples teloneros.