domingo, 16 de octubre de 2011
Belleza en Fibonacci
Lateralus es más que la lógica exquisita de la que está compuesta su estructura, esa que pasa por la secuencia fibonacci en las sílabas de sus estrofas; más que sus compases, los riffs de Adam Jones y la batería de Danny Carey asociados a la misma secuencia; más que la voz de Maynard James Keenan participando en el minuto 1:37, es decir 97 segundos, que en proporción es una 1,618 (φ) parte de un minuto.
Fue mi primer acercamiento con Tool. Un día en clases, hace años, me la mostro Claudio y me explicó un montón de cosas que no entendí de buenas a primeras. Me gustó la canción pero no sabía que en verdad, con el tiempo, se convertiría en más que una canción para mi.
Lateralus para mi es una catarsis de emociones y pensamientos. Me siento vulnerable y expuesto cada vez que la contemplo. Me para los pelos de comienzo a fin. Me cuestiono y me respondo un sinfín de cosas que son diferentes con cada reproducción. Es un placer que es un tanto inexplicable, porque cuando entra no sale. Te sientes enorme, libre, liviano. Tomas consciencia de que el mundo está girando ahora mismo; que es eres una ínfima y efímera parte de él; que somos miles de millones pero uno al mismo tiempo. Sientes que la música pasa por cada pequeño rincón de tu cuerpo. Sientes paz, amor. Está todo mal y todo bien al mismo tiempo. Sales de ti mismo, te levantas y vuelas.
Sin sacar los pies de la tierra te pierdes entre el sonido de lateralus y te abres para absorberla. La sientes moverse a través de la piel. Creces y te extiendes hacia afuera. Te pierdes en el azar y te aturde. Y al final, siguiendo tu voluntad y el viento, simplemente, vas donde nadie nunca ha estado. Es un viaje en creciente espiral, divino y constante y sigues adelante.
Lateralus es cambiante, armoniosa y disonantemente hermosa al mismo tiempo. No le sobra ni le falta ningún sonido, todo está en su perfecto orden y equilibrio. Es simplemente una canción perfecta.
Gracias a Lateralus hoy puedo decir que soy una persona diferente. Crecí en todos los sentidos después de que la conocí. Aprendí mucho gracias a Lateralus. Me perdí en un bosque del que no quiero salir jamás. Porque es un bosque en la cuspide de una montaña. Una montaña gigante, la más grande que hayas imaginado. Estoy un paso por encima de lo que era y agradezco haber tenido la oportunidad de llegar tan lejos. Veo ahora un camino difentente. Lo único que quiero es recorrerlo y saber que es lo que me depara. Y definitivamente la decisión ya la tomé. No voy a dudar en hacerlo.
Su letra es maravillosa, te invita a vivir diferente, a pensar por ti mismo; a dejar que la intuición guíe tu vida; a tomar las oportunidades que se te dan; a estar en contacto con la tierra; a mirar más allá de lo que ven tus ojos; a experimentar lo desconicido; a entrar en tí mismo; a viajar en un espiral creciente y enterno; a que todos sean parte de ti y tú ser parte de un todo.
Lateralus es muchísimo más que una simple canción. Lateralus es la lúz que me abrió la cabeza, los ojos y, especialmente, el corazón.
Lateralus fue mi primer paso y quiero compartirlo con el mundo. Todo lo que necesitas es ESCUCHAR.
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