domingo, 16 de octubre de 2011

El clásico chileno


Después de no sé cuántos años, Universidad Católica y Colo-Colo volvieron a jugar en el estadio San Carlos de Apoquindo. Los hinchas cruzados querían hace rato ver a su equipo ser local en su estadio, y los albos también querían ir al estadio de la Católica para alentar a su equipo, pero no, no pueden. ¿Por qué? Porque ese es el clásico de este país, segregar.


Se decía por ahí que no era un acto discriminatorio, sino que es un acto para resguardar la integridad del barrio, que esto, lo otro, para evitar incidentes, enfrentamientos, y cuanta cosa se puede decir en un país en donde hay libertad de pensar y hablar, pero poca libertad de actuar.

Que los hinchas del Colo no puedan ir al partido con la Cato me parece un acto total y completamente discriminatorio, y es por lo siguiente: este no es un partido que se juega por primera vez en la vida, o uno que no se haya disputado después de los tantos años desde el noventa y tanto, es un partido que años anteriores se jugaba en el estadio Santa Laura (Independencia) u otro estadio que no fuera el San Carlos, ¡y siempre se jugó con hinchas de ambos equipos!. ¿Por qué en Independencia sí, y no en Las Condes?

Los vecinos humildes de Plaza Chacabuco debían soportar los mismos incidentes que prevén pasar en Apoquindo, pero claro, ellos sí, ellos y todos los vecinos de otros estadios pueden verse afectado porque juegue la cato con el Colo, el Colo con La U, la Unión con el Audax, y todos los partidos que reciben el tachado de clásico.

Acá hay discriminación, porque los hinchas del Colo son igual a los de la Católica, son igual a los de La U, son igual a los de la Unión y todos los equipos. Un hincha es distinto a vándalo o violentista o como lo quieran llamar en la Intendencia y los señores que nos resguardan. La idea Estadio seguro no funcionó, no funciona, y no funcionará, o sino, el Colo hubiese jugado con  su hinchada y quizá, podrían haber hecho algo mejor.

Creo que el fútbol puede ser reflejo de una sociedad, y la mala calidad del fútbol chileno es similar a la mala calidad del sistema socio-político del país. Lo de hoy fue discriminación y fue la mejor muestra que Chile se controladesde un sector, sector que se acomoda cada vez más; una sociedad enferma de clasista y que se defiende en los escudos de la idealización de palabras y conceptos. ¿Progreso? Chile cada vez muestra señales de retroceso, más que avance...

Belleza en Fibonacci


Lateralus es más que la lógica exquisita de la que está compuesta su estructura, esa que pasa por la secuencia fibonacci en las sílabas de sus estrofas; más que sus compases, los riffs de Adam Jones y la batería de Danny Carey asociados a la misma secuencia; más que la voz de Maynard James Keenan participando en el minuto 1:37, es decir 97 segundos, que en proporción es una 1,618 (φ) parte de un minuto.





Fue mi primer acercamiento con Tool. Un día en clases, hace años, me la mostro Claudio y me explicó un montón de cosas que no entendí de buenas a primeras. Me gustó la canción pero no sabía que en verdad, con el tiempo, se convertiría en más que una canción para mi.

Lateralus para mi es una catarsis de emociones y pensamientos. Me siento vulnerable y expuesto cada vez que la contemplo. Me para los pelos de comienzo a fin. Me cuestiono y me respondo un sinfín de cosas que son diferentes con cada reproducción. Es un placer que es un tanto inexplicable, porque cuando entra no sale. Te sientes enorme, libre, liviano. Tomas consciencia de que el mundo está girando ahora mismo; que es eres una ínfima y efímera parte de él; que somos miles de millones pero uno al mismo tiempo. Sientes que la música pasa por cada pequeño rincón de tu cuerpo. Sientes paz, amor. Está todo mal y todo bien al mismo tiempo. Sales de ti mismo, te levantas y vuelas.

Sin sacar los pies de la tierra te pierdes entre el sonido de lateralus y te abres para absorberla. La sientes moverse a través de la piel. Creces y te extiendes hacia afuera. Te pierdes en el azar y te aturde. Y al final, siguiendo tu voluntad y el viento, simplemente, vas donde nadie nunca ha estado. Es un viaje en creciente espiral, divino y constante y sigues adelante.

Lateralus es cambiante, armoniosa y disonantemente hermosa al mismo tiempo. No le sobra ni le falta ningún sonido, todo está en su perfecto orden y equilibrio. Es simplemente una canción perfecta.

Gracias a Lateralus hoy puedo decir que soy una persona diferente. Crecí en todos los sentidos después de que la conocí. Aprendí mucho gracias a Lateralus. Me perdí en un bosque del que no quiero salir jamás. Porque es un bosque en la cuspide de una montaña. Una montaña gigante, la más grande que hayas imaginado. Estoy un paso por encima de lo que era y agradezco haber tenido la oportunidad de llegar tan lejos. Veo ahora un camino difentente. Lo único que quiero es recorrerlo y saber que es lo que me depara. Y definitivamente la decisión ya la tomé. No voy a dudar en hacerlo.

Su letra es maravillosa, te invita a vivir diferente, a pensar por ti mismo; a dejar que la intuición guíe tu vida; a tomar las oportunidades que se te dan; a estar en contacto con la tierra; a mirar más allá de lo que ven tus ojos; a experimentar lo desconicido; a entrar en tí mismo; a viajar en un espiral creciente y enterno; a que todos sean parte de ti y tú ser parte de un todo.

Lateralus es muchísimo más que una simple canción. Lateralus es la lúz que me abrió la cabeza, los ojos y, especialmente, el corazón.



Lateralus fue mi primer paso y quiero compartirlo con el mundo. Todo lo que necesitas es ESCUCHAR.

sábado, 8 de octubre de 2011

SOAD en Chile / Por Javier Lira

Último álbum lanzado en 2005 y comenzó una larga espera por más discos, por querer ver carteles con su nombre por las calles de Santiago, por volver a verlos reunidos...

Chop Suey fue lo primero que escuché en 6° básico. Pasaba días pegado frente a la radio escuchando el disco Toxicity con mi hermano al lado. Con 12 años le encontré el gusto a la música, al canto y a la guitarra. Esa manía de afinar la sexta cuerda distinta para tocar como ellos, de jurar que cantaba casi igual que Serj. Todo se resume a que esta banda Norteamericana con sangre Armenia me enseñó algo de pasión.


Pasaron 10 años y estuve ahí, en el Bicentenario de La Florida, para escuchar a System Of A Down. La tarde era muy normal y aún no le tomaba el peso a lo que sucedería a las 21:30. Las galerías estaban llenas de familias seguidoras y la cancha con los más fieles adictos a la música de Daron Malakian y compañía.

Se apagan las luces, se ilumina el telón y comienzan los acordes de Prison Song. Ahí me cayó todo el peso de tener a mi banda favorita en frente. Lo único que podía hacer era cantar y saltar con la gente alrededor. Cada comienzo de una canción me hacia recordar cuando escuchaba un disco por primera vez o miraba un video en la tele. Esa impresión que te iba dejando cada tema no la cambio por nada. Fue un recorrido por, en verdad, las mejores canciones del grupo. De B.Y.O.B a Deer Dance, de Question a Chop Suey, de Aerials a Toxicity, en fin, un gran repertorio.

Con el vocalista dedicando palabras a los estudiantes chilenos y a la gente en general por los acontecimientos políticos de los últimos años en sudamérica, se hizo más fuerte mi pensamiento. Serj Tankian es querido y respetado no solo por sus letras y voz, sino que por su ideología y postura frente a los personajes que hacen que el sistema funcione de manera errada.

No importa si tocaron cuatro canciones más en el Rock in Rio y en Argentina. Estuvieron acá luego de muchos años y no me decepcionaron. Y ojala que el alcalde de La Florida los haya sentido y le pese el resto de su vida que el sonido de System fue más fuerte que su intento de cancelar el concierto.

Gracias Serj, Daron, Shavo y John. Solo puedo decir gracias por venir a Chile para tocar de tal manera. Respeto para ustedes!

Para terminar comparto el setlist del concierto.

http://www.setlist.fm/setlist/system-of-a-down/2011/estadio-bicentenario-de-la-florida-santiago-chile-23d07033.html